RECOMENDACIONES CIUDADANAS PARA LOS CANDIDATOS A ALCALDE PDF Imprimir Correo electrónico
Viernes 13 de Diciembre de 2013 21:10

Estamos frente a nuevas elecciones para alcalde. Esto se presenta como una coyuntura para que las nuevas autoridades, una vez electas, inicien con fuerza los cambios necesarios para lo que deben ser las ciudades del futuro. Queremos aportar desde este espacio con ideas y propuestas recogidas en los últimos años desde varios sectores ciudadanos y desde  las últimas tendencias mundiales. 

 

El modelo de ciudad actual es insostenible

 Las condiciones actuales del mundo son muy especiales. Estamos quedándonos literalmente sin combustible, con la posibilidad de que las condiciones del clima en nuestro planeta se vuelvan catastróficas e irreversibles y con un acelerado incremento de  problemas ambientales y sociales.

 La población urbana a su vez crece con mucha fuerza, en Latinoamérica se estima que alrededor del 75% de la población es urbana y más de la mitad  de la población mundial vive en ciudades.

 Las ciudades actualmente consumen tres cuartas partes de la energía del planeta y producen tres cuartas partes de la contaminación total.  Algo está claro,  el modelo de ciudad actual no es sostenible.

 Se debe  transformar a la ciudad actual, consumidora de recursos naturales y productora de desechos en una  ciudad sostenible.

 Lograr las condiciones para una vida urbana sostenible es el reto que deben asumir las ciudades y esto debe ser una condición sine qua non que debe constar en los planes urbanos, con objetivos y líneas de acción que vayan en esta línea para poder tener futuro.

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La visión de ciudad 

 Nuestra visión de la  ciudad que queremos se podría resumir en hacer de Quito una ciudad en donde sus ciudadanos se sientan felices, orgullosos de vivir en ella;  que sea considerada ejemplo a nivel mundial de buena práctica  ciudadana;  productiva pero en forma limpia y amigable con la naturaleza;  equitativa, justa y solidaria;  en donde la energía y los recursos sean utilizados eficientemente;  una ciudad en la cual  se minimice el uso de recursos naturales no renovables, se acreciente al máximo el reciclaje, se reduzcan los desechos y la contaminación;  que sea tan atractiva que la quieran conocer ciudadanos de todas partes.

 Esto es algo que todos soñamos y por lo tanto debería ser hecha entre todos. Un buen alcalde debería liderar este sueño.

 

 El modelo de gestión urbana

Para hacerlo entre todos, el modelo de gestión urbana debe cambiar, por uno que permita que los ciudadanos tengamos una participación efectiva, de tal forma que desde el ciudadano común tenga injerencia en su entorno inmediato.

Si la participación es efectiva, el ciudadano común se va a sentir motivado a involucrarse en luchar por una ciudad mejor. De esa manera se fortalece la gestión local y el desarrollo de la comunidad.

La reflexión, la responsabilidad y el aporte para conseguir los objetivos y efectivizar  líneas de acción serían de todos los ciudadanos.  En cada calle, en cada  cuadra, en cada barrio, en cada comunidad o distrito, estaríamos trabajando por la ciudad que queremos, e implicaría un compromiso democrático de todos los sectores por impulsarla, sería una propuesta de todos.

Se puede plantear metas por año, que inclusive pueden ser cuantificables. Por ejemplo, se puede poner como objetivo anual,  reducir -en tal magnitud- los desechos urbanos, la contaminación, la pobreza, la corrupción, la inseguridad; o mejorar las condiciones de movilidad -de tal número de habitantes-; o conseguir - en tal cantidad- un ahorro energético. Trazadas las metas, se establecerían las acciones para lograrlo y se distribuiría las responsabilidades en las diferentes escalas territoriales. Con ello se estaría a la vez generando y distribuyendo trabajo para estas comunidades. Los habitantes pueden poner sus metas a corto, mediano y largo plazo y utilizar libremente su creatividad para ir logrando los objetivos trazados. 

Con una visión clara de la ciudad que queremos y una efectiva participación ciudadana será posible realizar los cambios necesarios para lograr una vida urbana sostenible y con ello tener un  futuro prometedor. Esto constituye una verdadera revolución urbana. 

 

Líneas de acción para  una vida urbana sostenible

1. Evitar la expansión urbana. Poner límites al crecimiento de Quito hacia los valles y la periferia, promover la densificación (no necesariamente en altura) mediante la  consolidación urbana de las zonas más centrales de la urbe; rehabilitar y mejorar los barrios existentes para que se vuelvan tan atractivos que la población prefiera vivir en ellos y no irse a la periferia.

 

2. Volver atractivo al campo para evitar la migración a la ciudad y protegerlo; fortalecer las granjas familiares y comunitarias; que los valles alrededor vuelvan a ser graneros de Quito;  que se evite urbanizar las tierras fértiles y productivas. Dotar a los pueblos de servicios y equipamiento para que no dependan de la capital. Proteger y recuperar las zonas aledañas a Quito, espacios que cuentan con una gran biodiversidad.

 

3. Se debe potenciar a Quito como la ciudad de la diversidad. El turismo bien manejado es una fuente de recursos económicos adicionales para la economía de la gente. Ya de por sí Quito tiene muchos atractivos turísticos que no han sido promocionados adecuadamente.  Gran biodiversidad a poco más de una hora de la capital, diversidad de climas y paisajes para todos los gustos,  diversidad cultural, amabilidad de su gente.  Su paisaje, su clima, su gente, su Centro Histórico, la generosidad de la naturaleza, sus culturas.

 

4. Desconcentrar las actividades. Crear nuevos centros de actividades por zonas, promover el surgimiento de micro centralidades barriales con equipamientos y servicios y así evitar movilidades innecesarias y una mayor dependencia de transporte motorizado. Promover el uso mixto del suelo, comercios en las plantas bajas, oficinas y vivienda en las plantas altas, tener la alternativa de vivir cerca de nuestro trabajo, de los lugares de estudio, compras o diversión.

 

5. Recuperar el espacio público para el uso ciudadano. El cambio está en el espacio público y en repensar la ciudad desde los ciudadanos de a pie. Volver a la ciudad más segura, sin mayores problemas de tráfico, atractiva, acogedora, divertida, viva, alegre,  se puede facilitar si le devolvemos la escala humana a través del diseño urbano. El espacio público debe tener varios usos,  que no sea solo destinado para la circulación vehicular sino que sea el sitio de encuentro ciudadano; un espacio de recreación, en donde los niños jueguen, los vecinos se encuentren y vivan despreocupadamente porque saben que son parte de una comunidad; un espacio verde con variedad de flora y fauna nativa;  diverso, en donde se faciliten las fiestas y las manifestaciones culturales;  un espacio de intercambio, dinamizador de la vida del barrio; un espacio que nos permita organizarnos inclusive para producir nuestros alimentos, manejar en el nuestros residuos y mejorar nuestra economía.

 

6. Emprender acciones para una movilidad sostenible. Pensar en la ciudad desde el peatón, en base a redes de tal manera de lograr itinerarios peatonales seguros y agradables uniendo sitios de actividades, parques, plazas, calles locales, calles comerciales, calles peatonales, aceras dignas, con cruces seguros y a nivel. Si pensamos primero en el peatón la ciudad será para todos ya que el tráfico se pacificará, se facilitará la circulación en bicicleta, los niños, ancianos y discapacitados podrán circular con mayor seguridad. Mejorar el sistema de transporte colectivo de tal manera que la gente lo prefiera para grandes distancias y desincentivar el uso del automóvil particular.

 

7. Pensar en una simbiosis campo ciudad, promover huertos y frutales urbanos en los espacios públicos y privados, calles verdes que además pacifiquen el tránsito, terrazas y fachadas verdes, permeabilizar los suelos urbanos sin tanto asfalto ni cemento.

 

8. Realizar campañas para la reducción, buen manejo de residuos y consumo responsable. Evitar demasiados embalajes, no utilizar fundas plásticas ni comprar artículos desechables. Construir composteras en los espacios públicos que luego sirvan para abonar los parques y calles verdes de la ciudad. Hacer el tratamiento de aguas residuales desde el ámbito inmediato a las viviendas para que luego sirvan para riego en los espacios públicos y vuelvan a sus cauces, permitir un drenaje natural de aguas lluvias y recolección de las mismas para devolverlos a los ríos y quebradas. Reutilizar y reciclar los residuos. Formar las cadenas completas de reciclaje y diferenciar la basura desde la fuente. Ubicar lugares de acopio de residuos diferenciados en los barrios. Fomentar la creación de microempresas de reciclaje.

 

9.  Recuperar las quebradas y las cuencas hidrográficas. Entrar en procesos de limpieza, control y descontaminación de ríos y quebradas, evitar que las sigan contaminando. Integrar a las quebradas y cuencas hidrográficas del área urbana a las redes de espacio público de la ciudad. Crear frentes hacia las quebradas y los ríos, con paseos integrados a las redes e itinerarios peatonales. Sembrar plantas nativas y recuperar ecosistemas.

 

10. Controlar las fuentes de emisiones de contaminantes del aire. Colocar filtros naturales  y filtros de nueva tecnología para evitar problemas de contaminación en los sitios poblados. Arborización urbana. Aumentar el control técnico vehicular a todo el país. Mejorar la calidad de los combustibles. Reducir el uso del automóvil particular.

 

11. Descenso y eficiencia energética. Optimizar la energía existente para producir el efecto deseado. Promover la investigación sobre energías renovables y de fuentes locales de energía, con un criterio de ahorro máximo. Realizar campañas de ahorro energético, focos ahorradores, desconectar y apagar los focos y electrodomésticos que no se estén utilizando. Reducir el uso de combustibles fósiles.

 

12. La arquitectura y las edificaciones deben responder a criterios de ahorro energético y a la captación de energía solar, captación de luz natural en todas las habitaciones durante el día, captación de vientos, brisas del entorno, sombra de árboles y enfriadores naturales. La captación de la energía solar pasiva debe ser la primera prioridad en el diseño de viviendas, oficinas, talleres, aulas y espacios construidos y tender al diseño bioclimático.

 

13. Valorar lo local, consumir lo nuestro, los productos de la zona y de temporada. Crear mercados con productos orgánicos, productos locales y artesanalmente fabricados. Mientras más materiales locales utilicemos, evitaremos la importación desde grandes distancias ahorrando muchos recursos energéticos. El uso de materiales locales para la construcción garantiza una excelente adaptación con el clima y el paisaje y además conlleva un ahorro energético. Producir, procesar, distribuir y consumir localmente.

 

14.  Mejorar la economía local desde el barrio. Identificar qué servicios y oferta comercial tiene el barrio para que los vecinos consuman sin necesidad de ir muy lejos y sepan que les hace falta para que otros vecinos se animen a ofertar servicios o productos complementarios. Fortalecer el comercio local, los servicios profesionales, artesanales o técnicos de la zona, si más vecinos consumen en el barrio, estos podrán crecer y mejorar la economía de sus ciudadanos, además de reducir movilidades y fortalecer la comunidad. Incentivar el desarrollo de  calles comerciales, plazas con vida y ferias vecinales, en lugar de malls o centros comerciales.

 

15. Generar procesos de economía solidaria, trueque, ferias vecinales, microempresas de vecinos, generar trabajo con mano de obra local en obras comunitarias y particulares. Reducir la intermediación productor consumidor, crear sistemas de canastas solidarias gestionadas por la comunidad organizada.

 

16. Fomentar lo artesanal, la habilidad y creatividad de nuestra gente, nuestra herencia cultural y los genes artísticos que tenemos en nuestras venas.

 

17. Invertir en los barrios. Mi barrio bonito y seguro. Con inversión en espacio público, seguridad, mejoramiento de vivienda y aprovechando nuestro paisaje, nuestras vistas, volver atractivos a los barrios. Impulsar  caminatas turísticas por los mismos; fomentar la creación de casas huéspedes, cafés, tiendas de souvenirs, talleres artesanales e invitar a los turistas a visitarlos.

 

Todo esto implica un proceso con prioridades y planes a corto, mediano y largo plazo. Mientras más pronto se inicie mejor para todos.