¿Por qué hay “peatones imprudentes”? Las leyes de tránsito en el Ecuador o los pájaros contra las escopetas PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Orgullosos peatones   
Viernes 20 de Julio de 2012 00:00
Me parece adecuada la prisión para peatones… a veces, viene alguien que se nos cruza… ¿y qué podemos hacer?”

(Criterio de conductor de automóvil entrevistado en la televisión, con respecto al nuevo intento de sancionar a  los peatones en el país.)

PEDESTAL Estimado amigo conductor:

Te saludamos quienes al no conducir automóvil todos los días para ir a todos lados, no estamos contribuyendo a deteriorar aún más la calidad del aire que tú  y el resto respiramos, ni a generar más congestión vehicular ni más ruido en nuestras ciudades.

Con respecto a tu inquietud, se nos ocurren algunas sugerencias, las mismas que creemos que serán útiles como una contribución tuya para que ya no existan los famosos y policialmente bautizados “peatones imprudentes”.  Por ejemplo, puedes intentar lo siguiente:

Si respetas el límite de velocidad dentro de las áreas urbanas, probablemente si alguien “se te cruza” podrías alcanzar a frenar.  En una colisión automotor-peatón, por obvias razones el segundo suele llevarse la peor parte.

 

Si frenas en cada paso cebra donde hay peatones esperando cruzar, probablemente ellos hagan un uso más aplicado de esta señal que, en nuestra cotidianidad está como un elemento decorativo del asfalto.  Y esto, en los sitios en los que están pintados los cruces cebra, o donde aún son algo visibles.  Porque si alguna vez caminas y te has fijado, la mayor parte de vías no tienen ni siquiera el paso cebra para decorar el gris del asfalto.

 

Si no impacientas con tus gritos y el pito de tu automóvil al peatón que está cruzando por la señalización del semáforo, probablemente a la gente de a pie no le de miedo y estrés ir por estos cruces, y deje de preferir pasar por entre los automóviles detenidos con más calma, siguiendo su sentido común de sobrevivencia en un ambiente totalmente hostil para un ser frágil, de carne, huesos y sangre, que gobierna a su propio cuerpo  y no a una máquina de metal, plástico, y motor movido por gasolina.

Si, al no tener lugar para estacionarte, dejas el carro en la casa y no te estacionas en la vereda, y otros imitan tu ejemplo, los peatones no tendrían que bajar a la vía ya que no tienen espacio dentro de la vereda.

Si no exigieras más vías y más espacio para circular, y pensarías un poco más solidariamente, por ejemplo en que el 70% de tus vecinos de país no se mueven en automóvil particular, las calles no serían tan amplias y no podrías incrementar la velocidad de tu vehículo de modo que en caso de una “imprudencia” no alcances a detenerlo.

Si en cambio, no te daría asco o terror viajar en transporte colectivo, el número de automóviles circulando reduciría, y también tu estrés de conductor.  Y las políticas tendrían que mejorar obligadamente la calidad del transporte, con lo que nos beneficiamos la mayoría de ecuatorianos.  Las políticas generalmente han dado prioridad al crecimiento del transporte individual sin evaluar  sus costos ambientales y de salud pública.

Si reducirías el uso de tu automóvil, serías uno más en la calle y no una víctima de los imprudentes peatones que se lanzan sobre tu vehículo.  Sabes, tener tu automóvil no te hace más, ni vales más, ni te vuelves más inteligente.  De hecho, puedes generarte obesidad, diabetes y problemas del corazón.

Si participaras activamente en tu sociedad, probablemente te interesaría saber que la mayor parte de los presupuestos locales van para la construcción de infraestructura para la circulación de automóviles, que tienen la preferencia, y por ello personas como tú prefieren ese modo de movilidad frente a otras alternativas. Los peatones tenemos una difícil condición de movilidad: veredas invadidas por carros, obstáculos, rótulos, basura, esmog, olores repugnantes, ruido, etc.

Si conduces menos, bajas tu nivel de agresividad, y eso probablemente te permita pensar mejor, y reaccionar frente a una situación compleja.  La socialización con otras personas contribuye a bajar los niveles de agresividad y de inseguridad en las calles.

Te invitamos a caminar más, probablemente también esa sea una excelente forma de ponerte en los pies de quienes tenemos en contra las condiciones para movilizarnos en la ciudad, pero que ahora seremos delincuentes, con prisión indefinida mientras dure la investigación.  También agradecemos que tu opinión no fue tan retrógrada como las que leímos ayer, una de las cuales señalaba: La vez pasada en en luz verde me salió una señora ignorante y brava que cruzaba la calle con un niño en brazos… y me tocó frenar”; la conductora, molesta por no poder esperar unos minutos a que esta madre, posteó este texto, con más adornos que los omitimos acá, luego de la noticia de las sanciones propuestas.

Para finalizar, queremos compartirte unas perlas, recogidas internacionalmente, y que son testimonios de los partes policiales en atropellamientos:

"Estaba convencido de que el viejo", explicaba un conductor, "no llegaría nunca al otro lado de la vereda cuando le atropelle".

"El peatón no sabía en que dirección correr, así que le pasé por encima".

En el siguiente caso, el declarante deja entrever que el peatón no le dio otra opción que arrollarle: "El peatón chocó contra mi coche y se metió debajo".

Otros conductores revelan que atropellaron al peatón para evitar un mal mayor:

"para evitar chocar con el paragolpes del auto de delante", narra el presunto infractor, "atropelle al peatón".*

Amigo conductor, nos preocupa que cuando te subas a tu vehículo te olvides de que también caminas.  Y que estas medidas desaten aún más la enfermedad denominada ira del conductor, esta vez, más enfocada hacia el peatón.

Tus amigos que caminan y no contaminan,

Los Orgullosos Peatones

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* http://www.elrincondejavier.net/html/Article187.html