Restricción de circulación vehicular PDF Imprimir E-mail
Escrito por Andres Vallejo   

Publicado en Diario El Hoy 5 de Enero 2010 (Ver artìculo publicado)

El mayor problema que tiene Quito es el de la movilidad. A su especial configuración geográfica -Quito es una ciudad alargada-, que dificulta la existencia de una adecuada red vial, se suma el explosivo crecimiento del parque automotor que, por el ritmo al que aumenta, ha superado la capacidad de la red vial existente, repercutiendo negativamente en la calidad de vida de los habitantes del Distrito Metropolitano, ya que el problema se va extendiendo a los valles, en especial al de Tumbaco. El incremento de los tiempos de viaje, la incomodidad, el deterioro del espacio público, la contaminación ambiental y el daño al espíritu de los ciudadanos afectan su calidad de vida de manera determinante.La Municipalidad ha desarrollado muchas acciones tendientes a solucionar el problema y tiene en carpeta completar los proyectos iniciados hace años.

 

El trolebús y su optimización, los corredores exclusivos, tres de los cuales prestan servicio y uno está por hacerlo, el estímulo a la utilización de medios alternativos con la construcción de 105 kilómetros de ciclovías, son aportes importantes para que los ciudadanos tengan una mejor movilidad. Pero nada de eso puede funcionar de manera óptima si ingresan a la circulación, cada año, 40 mil vehículos nuevos.

 

No hay ciudad que soporte la duplicación del parque automotor en seis años.

 

La venta de vehículos se multiplicó por seis desde el año 2000 hasta 2008, de 18 983 a 112 684 unidades, de las que su mayor parte -35 mil de promedio anual- circula en Quito, lo que lleva a que la tendencia de ocupación del transporte público colectivo disminuya anualmente, siendo ahora del 66%. Si a este crecimiento exponencial le añadimos que la ocupación por vehículo es de 1,2 pasajeros, la congestión es inevitable.

 

Ante esta situación, es también inevitable implantar la restricción a la circulación vehicular particular. Existen los estudios para el proyecto, lo que implica organización, disciplina, solidaridad, sacrificio y colaboraciones ciudadana y de la Policía Nacional, para el control. La situación del problema es lo suficientemente grave como para que la restricción sea por placas pares o impares.

 

El conocido pico y placa no será suficiente en el caso de Quito, porque el problema es generalizado y en la mayor parte de las horas del día.

 

El concejal presidente de la Comisión de Movilidad de la Municipalidad ha anunciado que pronto se implantarán medidas de restricción. Hay que apoyarlo. Quito funcionará mejor así. Y como la medida implica sacrificios iniciales y cambio de costumbres, hay que consensuar la participación ciudadana, sin cuyo concurso toda medida restrictiva puede convertirse en el germen de las trampas.

 

Si el ciudadano se convence de que su vida mejorará compartiendo el vehículo con el vecino, disciplinándose elementalmente, ahorrando tiempo y malgenio, la medida, inevitable, será de más fácil aplicación y de mayor efectividad.