Post innecesario (si el alcalde tuviera una estrategia para aliviar el tráfico) PDF Imprimir E-mail
Escrito por Jaime Izurieta Varea   
Martes, 22 de Diciembre de 2009 17:05

 

La palabrita de moda es "metro". Personalmente, creo que una solución de ese tipo es excesiva para una ciudad como Quito. Sistemas de BRT son mucho más eficientes y no generan tantas externalidades como un metro, por ejemplo.

 

Sin embargo, el tema principal radica en que inaugurar un sistema de metro, aunque sean solo 20 escasos kilómetros, tomará alrededor de 10 años y, con toda seguridad, tendrá un sobreprecio que no necesariamente podremos pagar. Nótese el sobreprecio de 100% por concepto de "imprevistos" que tuvo el metro de Medellín, por ejemplo. Y los 7 años extras que tomó su construcción.

 

Un segundo tema gira alrededor de que no parece haber una estrategia a mediano plazo para paliar las condiciones actuales antes de que el metro sea una realidad.

 

A continuación, 11 estrategias que pueden ser implementadas de manera integral para paliar el creciente caos generado no solo por los vehículos privados sino también por buses y taxis, por el desorden de las vías y por las externalidades creadas por la falta de ciudadanía y de respeto de la gente.

 

 

1. Desmotivar el crecimiento del parque automotor mediante una tasa a las gasolinas, cuya recaudación estará encaminada a la remediación de vías y sistemas de transporte público, así como un impuesto regresivo calculado según la edad, potencial contaminante y externalidades generadas por los automotores obsoletos, ya sean públicos o privados.

 

2. Desmotivar no es todo. Existe un parque automotor y con el hay que trabajar. Quito sufre de una desconexión fundamental en sus vías. Se necesita entonces una rehabilitación integral del tejido vial, que cosa las vías cortadas y permita la utilización efectiva de rutas alternativas sin congestionar irremediablemente las arterias principales. La metáfora del obeso al cual no le damos ropa más grande sino que le ayudamos a enflaquecer que usan algunos al interior del Municipio es tierna, pero le niega al pobre obeso su derecho constitucional a vestirse.

 

3. Promover el uso de transporte alternativo, motivando iniciativas como ciclópolis, integrando no solo de palabra al sistema de transporte municipal, desarrollando efectivamente las rutas alimentadoras y sacando a las líneas adicionales de los corredores viales. Sin olvidarnos, por cierto que hay dos componentes adicionales: que la ciudad sea cómoda, limpia y segura para peatones y ciclistas y que haya una campaña de información y concientización ciudadana: es decir, infraestructura adecuada y el cambio hacia una mentalidad favorable al uso peatonal de la ciudad.

 

4. Haussmanizar la ciudad. El Barón de Haussmann intervino en Paris cuando fue necesario romper con la estructura urbana medieval y abrir paso para una nueva ciudad. Del mismo modo Quito debe plantear nuevos ejes que permitan una mejor circulación.

 

5. Descentralizar. Quito debe tener la competencia integral del control del tránsito, planificación de sentidos de vias, semaforizacion, señalización y administración de multas y sanciones y ser la única autoridad en ese ámbito. La descentralización debe incluir una efectiva ramificación y racionalización de todos los servicios municipales.

 

6. Profesionalizar la policía de transito y distritalizarla para que este bajo el mando de un jefe nombrado por el alcalde. Dos cabezas no piensan mejor que una cuando hay celo profesional espíritu de cuerpo y competencia algo desleal entre dos instituciones llamadas a colaborar con el buen vivir.

 

7. Planificar un sistema agresivo de estacionamientos públicos, que libere efectivamente carriles mal utilizados en calles y avenidas. La apuesta del MDMQ al respecto, ubicando parqueos en la periferia y mejorando el transporte público hacia el centro es muy positiva.

 

8. Asumir la competencia de emisión de licencias de conducir y matriculación. El derecho a conducir un vehiculo no es de todos: con requisitos rigurosos y previa la aprobación de exámenes teóricos y prácticos, nos podemos asegurar de que quienes conducen son en realidad aptos para hacerlo, como es en la mayoría de países desarrollados.

 

9. Establecer cercos urbanos perimetrales y generar zonas de circulación restringida. Mediante un sistema de cobros por circulación, reducir los flujos vehiculares.

 

10. Mejorar la caminabilidad. La ciudad no invita a caminar y esto motiva que la gente busque manejar su propio vehículo y estacionar lo más cerca del lugar a donde se acude. Una ciudad cómoda, con la calidad de vida y una adecuada experiencia urbana constituye un servicio público: la gente que puede caminar en las calles con confianza, seguridad e higiene, estará más dispuesta a dejar su vehículo en casa y utilizar el transporte público.

 

11. Densificar y descentralizar: la ciudad precisa de más centros urbanos, más definidos y más servidos, con el fin de reducir el impacto de los viajes a lo largo de la ciudad y lograr que la gente viva y trabaje en un radio de quince minutos a pie.

 

Las soluciones no solo están en el ámbito de la movilidad sino en políticas y estrategias integrales. De igual modo, los beneficios no solo son la seguridad vial, la fluidez del tránsito y la accesibilidad a modos de transporte sino también la creación de ciudadanía. La clave del éxito de cualquiera de los puntos en este esquemático plan de acción radica en su ineficacia individual: solo aplicando todas las estrategias al unísono podremos generar un cambio positivo en la forma cómo aprovechamos la ciudad y la comodidad que ésta nos brinda para vivir y trabajar.